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sábado, 21 de abril de 2007

Asteroide

No obstante el sufrimiento experimentado en las últimas semanas, ella continua luchando.

“La mitad de nuestras equivocaciones nacieron de que cuando debíamos pensar, sentimos, y cuando debimos sentir, pensamos”, esa fue la última frase que oí salir de su boca. Con un sonido tan dulce y desgarrador al mismo tiempo.

Y a mí, el bruto que pocas veces piensa las cosas antes de decirlas, sólo se me ocurrió decirle “El que a hierro mata, no puede esperar morir a sombrerazos”…

Y mientras terminaba esa nefasta oración, ella me interrumpió: “Tu que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba”. Y me gritó “Nunca cagues más de lo que comes!”.

Mi primera reacción fue reírme a carcajadas, pero luego quería desaparecer…me alejé de ella y cerré la puerta por fuera. Mientras caminaba escuché su profunda risita, cada vez más silenciosa, y apenas logré escuchar “Soldado que arranca, sirve para otra guerra…”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

te encuentro toda la razon que la mitad de las equicocaciones nacen de cuando se debia pensar y sentimos, de cuando se debia sentir y pensamos...a mi me pasa lo mismo constantemente...y es lo que he estado tratando de superar desde antes de termina....cuesta heeee....

Anónimo dijo...

lO QUE NO DICES HOY.....UNA VEZ MEDITADO PUEDES DECIRLO IGUAL, PERO SIN HERIR. eNTONCES NO NECESITARAS CERRAR LA PUERTA POR FUERA, ESCUCHAR LA RISITA, Y SENTIR QUE "SOLDADO QUE ARRANCA SIRVE PARA OTRA GUERRA!!!!